Scioli, el Medvédev de Cristina



Por Mariano Rovatti

Tras el cierre de listas, queda claro que una vez más, el Frente para la Victoria es quien mejor comprende la naturaleza del poder en la Argentina. Sabiendo que el mismo está en juego, ratificó el liderazgo de Cristina, unió fuerzas, dejó heridos, se tragó sapos y armó el escenario para condicionar al futuro Presidente.

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Vladimir Putin fue Presidente de la Federación Rusa dos períodos seguidos, entre 2000 y 2008. La Constitución le impedía acceder a un tercer mandato consecutivo, por lo que promovió a Dmitri Medvédev, quien tras ganar por el 70% de los votos, nombró al mismo Putin como Primer Ministro. En 2012, éste ya pudo volver a ser candidato, triunfando nuevamente. Ya lleva quince años ininterrumpidos en la cima del poder ruso.

Este es el espejo frente al cual Cristina Fernández diseñó las candidaturas que anoche se presentaron ante la Justicia. Su propia ausencia en las nóminas de postulantes, es la última prueba que faltaba para conocer su futuro político, como Jefa de Gabinete de Daniel Scioli.

Algunos analistas benévolos con el gobernador, intentan ver en su candidatura un triunfo sobre Cristina. Es verdad que ella hubiera preferido a Florencio Randazzo, pero frente a la inexorable derrota que tendría frente a Scioli, la Presidenta actuó con pragmatismo. Sacó de la oscuridad a Carlos Zannini, y en una sola jugada resolvió varios problemas: tener una candidatura competitiva, evitar una derrota interna, y retener todo el poder posible.

Es verdad que se tragó los sapos de Scioli candidato a Presidente y el desaire de Florencio Randazzo, pero éstos representan costos menores frente a lo principal, que es la conservación del poder por sobre todas las cosas.

Basta ver las listas de candidatos, y –salvo Cristina Alvarez Rodríguez- cuesta encontrar un nombre que tenga que ver con la intimidad de Scioli. Todos responden a Cristina. De ganar el FPV, ¿cómo sería el gabinete? Si pensamos en la misma Cristina encabezándolo, está todo dicho.

Hay un matiz en la Provincia de Buenos Aires, aunque en realidad no implica un gran cambio respecto de lo que sucede hoy. La unión entre Julián Domínguez y Fernando Espinoza expresa la preeminencia del PJ bonaerense, que seguramente deglutirá a la fórmula transversal de Aníbal Fernández y Martín Sabbatella. La única originalidad es que –de ganar Domínguez- la provincia estará gobernada por un dirigente proveniente del interior provincial, y no del conurbano; o peor, de la Capital Federal, como Ruckauf o Scioli.

En cuanto a la oposición, ésta marchará una vez más dividida, relativizando lo que para el oficialismo es esencial: la lucha por el poder.

El frente Cambiemos, integrado por el PRO, la UCR y la CC se mantuvo firme en su postura de no mezclarse con el peronismo. Ello también se vio en el diseño de las listas, en las que primó una concepción elitista y hasta discriminatoria en algunos casos, generando numerosas fugas, sobre todo en la Provincia de Buenos Aires.

En UNA, la alianza de Sergio Massa y José Manuel de la Sota, se percibe cierta recuperación tras una seguidilla de malas noticias. Algunos referentes como Jesús Cariglino volvieron al redil, y muchos de los que se fueron al FPV quedaron en el aire, por lo que quizás colaboren desde las sombras. El debate televisivo protagonizado por ambos quizás haya sido la única ocasión en que pueda verse a dos postulantes discutir sobre ideas en esta campaña.

Massa intentará derrotar a De la Sota primero, y luego hacer lo propio con Macri y entrar en el ballotage. Hoy parece una utopía. Pero logró recuperarse algo tras asumir errores propios y cargarle a Macri la responsabilidad por no acordar. Veremos cómo encaran estratégicamente la campaña y cómo llegan a octubre. En el FR exhiben una encuesta reciente que sugiere un leve repunte de Massa, y una caída de Macri, quien sólo estaría dos puntos arriba del tigrense. Más allá del voluntarismo que la misma denota, habrá que ir viendo cómo el electorado castiga la desunión opositora: si opta entre uno de los dos, o vota al FPV.

Para un análisis más detallado de este tema, ver nuestro artículo La oposición y el síndrome de los Pumas.

Buenos Aires, 21 de junio de 2015

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1 comentario:

Diego Bianchi dijo...

Excelente artículo Mariano!! No se me había ocurrido lo de Crisrina como Jefe de gabinete y ahora lo veo clarito. Felicitaciones por el análisis!