por Juan Archibaldo Lanús
Desde principios de la Edad Media los pueblos europeos han estado confrontados a una recurrente fragmentación idiomática, religiosa y política, como contracara de una unidad inspirada en la nostalgia que dejó el imperio romano. La desintegración de Yugoslavia o la partición de Checoeslovaquia y los impulsos independentistas de Cataluña y Escocia, confirman la vigencia de esta fuerza centrípeta. Actualmente, hay 24 idiomas oficiales y de trabajo en la Unión Europea y se hablan más de 60 lenguas y dialectos. La religión católica sufrió la amputación protestante y ortodoxa.
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