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El auge del terraplanismo




Por Mariano Rovatti

En todos los ámbitos, podemos percibir en amplios sectores de la sociedad,  un desdén por la formación académica, la profundización de conocimientos y el desarrollo de especializaciones. Analizamos las posibles causas de este fenómeno y sus consecuencias, y cómo pararse frente a él.

Ante la fusión de Cablevisión y Telecom



por Eduardo Moyano

Este hecho pone en discusión el Carácter de Servicio Público, el sentido de la convergencia y de la competencia, el desarrollo y la regulación de los servicios esenciales. La fusión de Cablevisión y Telecom modifica sustancialmente el mapa de prestación de servicios de tecnologías de la información y de la comunicación audiovisual, dos ámbitos hasta ahora totalmente paralelos.

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Quién fue Umberto Eco



Nació en Alessandria, Piamonte, en 1932. Murió en Milán, el último viernes 19. Semiólogo y escritor italiano. Se doctoró en filosofía en la Universidad de Turín, con L. Pareyson. Su tesis versó sobre El problema estético en Santo Tomás (1956), y su interés por la filosofía tomista y la cultura medieval se haría más o menos presente en toda su obra, hasta emerger de manera explícita en su novela El nombre de la rosa (1980). Desde 1971 ejerció su labor docente en la Universidad de Bolonia, donde ostentó la cátedra de Semiótica.

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Continental echó a Víctor Hugo Morales



El periodista fue notificado esta mañana de la decisión de las autoridades de radio Continental. “El poder de las corporaciones en el gobierno avanza contra la libertad de expresión”, manifestó.

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Se fue Antonio Carrizo



A los ochenta y nueve años, falleció Antonio Carrizo, prócer de la radiofonía argentina, quien también tuvo una vasta y exitosa trayectoria en televisión, el cine y la cultura en general, como locutor, animador, actor, presentador y periodista

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Diez cosas que dice el decreto de intervención al Afsca y Aftic



Por Sergio Carreras

El gobierno sostiene que no se cumplieron los objetivos planteados por las leyes de medios y Argentina Digital.

Las siguientes son algunas consideraciones que menciona el decreto de intervención promulgado por el Gobierno de Mauricio Macri sobre la intervención de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual y de la Autoridad Federal de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones.

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El círculo se cierra



por Mariano Rovatti 

En los últimos días trascendió que sería un hecho la venta de Ideas del Sur, la productora de Marcelo Tinelli, al empresario kirchnerista Cristóbal López. Su principal programa, Showmatch, dejaría la pantalla de Canal 13, y se vería por Telefé. Los demás productos pasarían a Canal 9.

En términos políticos, la noticia relevante es que López repite la operación que ya hizo con Daniel Hadad, al adquirir Radio 10 y C5N, desarticulando un medio que podía ser hostil al gobierno en un año electoral.


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Una idea y 140 caracteres

por Mariano Rovatti
“No hay ideas”. “Nadie formula propuestas”. “No se elaboran planes alternativos”. Quejas frecuentes en el ámbito de la política argentina, donde todo se va resolviendo sobre la marcha, tanto en el gobierno como en la oposición. Pero ¿hay alguien dispuesto a leer una propuesta? ¿quién se toma el trabajo de leer un documento de diez carillas? ¿hay personas que cotejen ideas? ¿la imagen ha sustituido a la idea? ¿vale la pena el esfuerzo de plasmar conceptos en palabras escritas? ¿puede un libro ser sustituido por un video? ¿puede ser reemplazado el papel por la tecnología on line? (para leer la nota completa, cliquear en el título) La multiplicación de los medios de comunicación aumentó exponencial –y a veces- artificialmente el material informativo. Todos nos vemos bombardeados por abundante cantidad de noticias, comentarios, operaciones mediáticas, etc. Además, para las personas que trabajan, el tiempo libre es cada vez más escaso, por lo que se reduce sustancialmente el tiempo disponible para la lectura de textos con cierta profundidad. ¿Cómo hacer para ganar la atención del lector? La competencia es feroz ante el material de lectura disponible en diarios, revistas, libros, Internet, y entre éstos y la radio y la televisión. Esta situación exige al redactor un brutal poder de síntesis, sacrificando profundidad de análisis en pos de llegar a despertar interés en el destinatario. Pero también –a veces- es necesaria determinada extensión en el análisis para explicar y entender un problema, debiéndose apuntar alto en el nivel del mensaje. Cuando ello es indispensable, hay que admitir que gran parte del público quedará al margen del mismo. El riesgo de ésto es banalizar los temas, tratándose cuestiones de fondo de manera liviana. Es muy difícil evitar este inconveniente, sobre todo cuando también se verifica un deterioro del nivel cultural promedio de la población. Para el mundo de la política, el desafío no es optar entre una forma u otra de decir, sino en desarrollar un plan integral de comunicación de contenidos a través de todos los medios disponibles: libros, diarios, revistas, televisión, radio, Internet…y dentro de ésta, las versiones on line de todas las demás, más las redes sociales, lugar de encuentro virtual de miles de personas de todo el mundo en simultáneo. Facebook representa un extremo basado en la imagen, y Twitter en la palabra, en su mínima expresión. En la Argentina, el kirchnerismo, el macrismo y el sciolismo le han sacado ventaja al resto en esa tendencia, que a la vez también ha sido funcional a un proceso de pérdida de compromiso de la clase dirigente con valores, ideales y principios. Cuanto menos se diga, menos se compromete, pero también cuanto más se dice menos se logra llegar al destinatario. Por ello, mal que nos pese, la cualidad de expresar conceptos simbólicamente a través de imágenes y/o de una sola frase debe ser explorada y desarrollada por cualquier proyecto político con ambiciones de poder.

Los curas villeros en el cine de Trapero

por Daniel Sendrós El último filme de Pablo Trapero, Elefante blanco, protagonizado por Ricardo Darín y Martina Gusmán, está dedicado a la memoria del padre Carlos Mugica pero también se propone reflejar el sacrificio de los curas villeros hoy. Reconociblemente bien dirigida, de muchas secuencias impactantes y varios aspectos discutibles, la nueva película de Pablo Trapero (coproducción de la Argentina, Francia y España) está dedicada a la memoria del padre Carlos Mugica, muerto a tiros, como se recordará, el 11 de mayo de 1974. (para leer la nota completa, cliquear en el título) Los fieles de su Villa 31 le erigieron un pequeño santuario, que acá se entrevé en una escena, donde alcanza a leerse parte de su oración más conocida: “Señor, perdóname por haberme acostumbrado a chapotear en el barro. Yo me puedo ir, ellos no. Señor, yo puedo hacer huelga de hambre y ellos no, porque nadie puede hacer huelga con su propia hambre. Señor, quiero morir por ellos, ayúdame a vivir para ellos. Señor, quiero estar con ellos a la hora de la luz”. Casi 40 años después, la hora de la luz sigue lejana. Pero, como un anticipo de esa luz, siguen muy cercanos los curas villeros. Y aunque la película se tome varias libertades, alcanzamos a apreciar en la pantalla el espíritu de sacrificio de estos curas, y el peso de las pruebas que deben enfrentar cotidianamente. Nadie sale del cine sin sentir por ellos un acrecentado respeto. Peligrosamente, también se acrecienta en parte del público la sensación de lo imposible, de lo inútil, de fracaso. Sólo en parte del público. Y es que la obra tiene, prácticamente, cinco cierres sucesivos, todos rápidos: uno a tiro limpio, donde ganan la injusticia y la impunidad; otro de alivio y descanso, pero también de abandono y ocultamiento; el tercero, gratificante para muchos laicos y sobre todo laicas; y uno emotivo, donde se siente la pequeña pero sólida y optimista fuerza de la comunidad y de sus religiosos; y uno más, de una sola toma muy corta, pero muy significativa. Cada quien elegirá con qué final quedarse. Que es como decir, qué camino quiere seguir. Natural de La Matanza, Pablo Trapero tiene inclinación por el realismo. El bonaerense, sobre un joven policía de la provincia; Leonera, donde una mujer debe criar a su bebé en una cárcel para madres condenadas; y Carancho, que denuncia un sistema de estafas a las víctimas de accidentes, evidencian ese realismo, propio de un cine de compromiso social. Cuidado, las películas, y las novelas, se toman sus libertades. De modo que acá vemos varias escenas fuertes, muy creíbles, de la vida en las villas y el sacrificio de los curas villeros, y otras no tan creíbles (pero suficientemente verosímiles, al menos durante la proyección) sobre la estructura clerical, la organización del trabajo parroquial, la relación con fieles y obispos, las conversaciones entre religiosos y hasta un bautismo. En todo eso el autor y sus coguionistas no parecen muy católicos que digamos. Pueden reprocharse tales detalles, y también la ausencia de otros héroes típicos de las villas: la maestra vocacional, el médico del dispensario, los miembros de la comisión de fomento. La obra está demasiado centrada en unos pocos personajes (uno de los cuales, la asistente social, parece funcionar por exclusiva cuenta propia). De cualquier modo, son detalles laterales. Lo importante es que el conjunto nos hace apreciar mejor a quienes dedican su vida en bien de los más necesitados. Ellos cargan con ese elefante blanco que dice el título: el regalo de una misión que puede agotar a cualquiera. Por supuesto, el título también alude a un lugar específico. Aunque incluye algunas partes en Villa 31 y otros lugares, el grueso de la película se filmó en Villa Oculta, llamada también Elefante Blanco por el enorme edificio semiabandonado que la acompaña. Ese edificio, que iba a ser un hospital para enfermedades infecciosas, comenzó a construirse en 1938, bajo impulso del senador socialista Alfredo Palacios. Fueron cambiando los gobiernos, y en vez del edificio se desarrolló la villa miseria cercana, la número 15, conocida desde los ‘80 como Villa Oculta. El 24 de marzo de 2008, Madres de Plaza de Mayo lo recibió en propiedad, y anunció un plan de viviendas para convertirlo en monobloc enteramente habitado en el plazo de cinco años. En 2011 Trapero filmó allí esta película. Publicado en Criterio

La Ley de Medios y los miedos a debatir

por Jorge Enríquez


La ley de regulación de medios audiovisuales concita en la hora actual una severa preocupación en todos los sectores de la sociedad, no sólo porque centrará el interés público en las próximas dos o tres semanas, sino por estar frente a una norma claramente violatoria de derechos y garantías constitucionales, contenidos en los artículos 14 y 32 de la Constitución Nacional y 13 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, que garantizan la libertad de expresión y prohíben la censura previa, así como toda regulación normativa que pretenda imponer el gobierno sobre ellos.
Las estimaciones que se hacen hoy indican que el oficialismo conseguiría en el Senado, la sanción del proyecto ya aprobado en Diputados.
El sorpresivo voto favorable de los diputados socialistas fue un balde de agua fría para el Acuerdo Cívico y Social, que si bien no se fracturó, no atraviesa su mejor momento.
¿Cómo se explica ese voto? Por un lado, hay algún contenido ideológico, en tanto el proyecto incluye algunos elementos caros a la izquierda argentina.
No obstante, si -como lo dijo el senador Giustiniani al adelantar su voto afirmativo en general- la conformación de la autoridad de aplicación y el reducido tiempo -un año- que se impone para que los canales de cable, como por ejemplo, TN, Metro, etc. vendan sus licencias constituyen simples objeciones particulares, cuando resulta evidente que tienen un peso suficientemente considerable como para haber justificado el voto negativo de la totalidad del proyecto normativo.
Es que allí, como lo proclama el oficialismo, está “el corazón de la ley” y eso no se debe tocar por orden expresa de los Kirchner.
Por un lado la autoridad de aplicación con mayoría oficialista, que trascenderá el mandato del matrimonio presidencial, les asegura controlar la información, los contenidos y viabilizar la exteriorización del pensamiento único.
Por el otro lado, está el famoso artículo 161, conocido como la cláusula de desinversión, que obliga a los licenciatarios de medios audiovisuales – radio, televisión abierta y por cable - a desprenderse de sus activos para adecuarse a la normativa en el plazo de un año, lo cual constituye una lisa y llana confiscación.
En efecto, la norma aludida viola el derecho de propiedad, al desconocer derechos adquiridos y degradar el valor de los medios audiovisuales.
Las frecuencias, conforme las convenciones y tratados regulatorios de la materia, pertenecen a la comunidad internacional y no al dominio público de los Estados, a los que les fueron distribuídas sólo para regular los aspectos técnicos, pero no para apoderarse de ellas y, mucho menos, para indicar los contenidos de las transmisiones que por ellas se realicen.
La licencia es, entonces, el permiso que confiere el Estado para el uso de esa frecuencia y constituye un derecho adquirido por las licenciatarias, durante el lapso que dure la explotación de la frecuencia.
En su vista, las empresas adjudicatarias de las mismas realizaron inversiones de capital, contrataron y capacitaron personal, contrajeron obligaciones y previeron un margen de utilidades y amortizaciones por todo el plazo contractual, que ahora se ve abruptamente finalizado.
Estamos, pues, frente a un nuevo ataque al derecho de propiedad, garantizado por el art. 14 de la Constitución Nacional, que no queda saneado por el simple planteo de la posibilidad de elevarse el plazo de un año a tres para que las empresas vendan el excedente de las licencias legalmente otorgadas.
Esta violación resulta agravada por la alteración permanente de las normas que constituye una práctica habitual de la pareja gobernante. Recordemos que hoy se modifica un plazo contractual, cuando hace menos de 2 años, en diciembre de 2007, Néstor Kirchner, por medio del decreto 527/07 había prorrogado la concesión de los canales de TV abierta, entre ellos el 13, cuya licencia es propiedad del grupo Clarín.
No obstante y aunque se desplomen los valores de venta de las empresas y las licencias, no van a existir en la plaza compradores suficientes para absorber la oferta, excepto el Estado y los amigos de la pareja austral. Otra vez el capitalismo de amigos. Pasaremos así de un mercado en el cual conviven multimedios con otros emprendimientos locales o regionales más modestos, pero en el marco de la pluralidad de contenidos, a un monopolio estatal que nos impondrá un único pensamiento. Totalitarismo en estado puro y un duro golpe a la seguridad jurídica.
Por eso, si aquellas objeciones del senador santafecino prosperan, el proyecto debe volver a Diputados. En tal caso, le bastará a la cámara de origen el voto de la mayoría absoluta de los presentes para ratificar la sanción original.
En cambio, si se votara por el rechazo en general, el proyecto termina ahí su trayectoria parlamentaria.
Lamentablemente, parece que la chequera que maneja Kirchner sigue funcionando y que el gobernador Binner teme quedarse sin recursos. No hablo de hechos de corrupción -por lo menos no en el caso de los socialistas-, sino de los fondos con que el gobierno central asiste a las provincias y que Kirchner maneja discrecionalmente para disciplinar a los gobernadores e intendentes.
Lo mismo ha ocurrido con los legisladores de Chubut, que responden al gobernador Mario das Neves. ¿De qué sirve usar un lenguaje tan altisonante contra el matrimonio presidencial, si a la hora de votar las leyes que a éste le interesan, se lo hace sin chistar?
Nada hay de progresista en aumentar la concentración de poder de una persona que se comporta como un señor feudal.
Que no nos corran con falsos planteos ideológicos. Allí están también, dando un ejemplo penoso, los legisladores que ingresaron colgados del prestigio de Elisa Carrió – cuyas ideas se pueden compartir o no, pero que ha sido siempre una frontal opositora a este gobierno - y que, luego de conseguidas sus bancas se fueron a cobijar al calor del oficialismo, descubriendo, eso sí, después de ganadas las elecciones, que no había una democracia interna ejemplar en el ARI.
También votaron junto al gobierno los legisladores afines a Pino Solanas, con lo que una vez más queda claro -como aquí siempre lo sostuvimos- que esa pseudo oposición es meramente testimonial.
Por su parte, el kirchnerismo no ha respetado ni los más elementales códigos de buena convivencia parlamentaria. El senador radical Sanz había acordado con el senador oficialista Piccheto que el proyecto se giraría a cuatro comisiones, pero el Señor de El Calafate tronó desde su bunker en Olivos y ordenó que sólo fuera a dos.
Aprovecharon para eso que Cobos esté ocupando la presidencia de la Nación por el viaje de la señora Fernández a los Estados Unidos, con lo cual le corresponde al presidente provisional del Senado, Pampuro, decidir sobre el giro a las comisiones.
Toda noción de "fair play" es ignorada por Kirchner.
Ahora, cuando se advierte que el proyecto está teniendo algunos sobresaltos en el Senado, se termina aceptando el giro a las 4 comisiones que, lógicamente, correspondían.
Y, así, tal vez el proyecto se apruebe. Después vendrán los centenares de planteos judiciales y, a partir de marzo próximo, la posibilidad para el nuevo Congreso de sancionar otra ley, que derogue o modifique a ésta. Claro que en ese caso la presidenta podría vetarla.
El veto presidencial, si es total, no tiene ninguna restricción en la Constitución. A su turno, el Congreso no lograría las dos terceras partes de los presentes en cada cámara como para insistir en la ley sancionada.
Por tal razón, el daño que ahora se haga puede ser de difícil o de imposible reparación para el nuevo Congreso. ¿Será el turno, alguna vez, de la justicia?

El autor es abogado y periodista

Viernes 25 de setiembre de 2009

Dr. Jorge R. Enríquez
jrenriquez2000@gmail.com

Flor de pareja


Por Mario Vargas Llosa

PIEDRA DE TOQUE. Mientras el capitalismo se desmorona en Argentina , el matrimonio Kirchner realiza pingües negocios. La fortuna que la pareja ha amasado en estos años en el poder alcanza los 8,5 millones de euros

Crisis del capitalismo? Sí, es verdad, en los últimos años el poderoso sistema capitalista, tan denostado y tan extendido al mismo tiempo, que parecía indestructible, pareció derrumbarse a escala planetaria, no por acción de sus viejos enemigos, los comunistas y los socialistas radicales, sino por efecto de lo que el profeta Marx llamaba sus "contradicciones internas", es decir, la corrupción e irresponsabilidad de sus banqueros, financistas, empresarios, especuladores, estafadores y piratas, que, enceguecidos por la fiebre del lucro y la voracidad crematística, fueron empujándolo hacia el abismo, donde terminó por rodar y hacerse trizas (bueno, casi).

Las consecuencias resultaron catastróficas, desde luego: quebraron bancos, las bolsas se escurrieron hasta quedar exánimes, desaparecieron millones de puestos de trabajo, los niveles de vida de tres cuartas partes del globo cayeron en picada, prestigiosos hombres de empresa fueron a la cárcel porque el naufragio sacó a la superficie sus pillerías y embauques y, en resumen, los ricos dejaron de serlo tanto, la clase media se empobreció brutalmente y los pobres se volvieron miserables.
Ahora bien, hubo algunas excepciones a la regla, felizmente, que dejan entrever una esperanza para la supervivencia del sistema, es decir, para su recuperación sobre bases más firmes y exitosas. Tomemos, como ejemplo, a dos capitalistas ejemplares, que no sólo sortearon felizmente la crisis que descuajeringaba a sus colegas sino que, en estos tiempos de tragedia y quebranto, consiguieron multiplicar siete veces su capital. ¿De quiénes hablo? De los esposos Néstor Kirchner y Cristina Fernández, por supuesto. El ex presidente de la Argentina y su sucesora, la actual mandataria, eran poseedores en el año 2003 de un patrimonio, que ellos presentaron en su declaración jurada, y que la Oficina Anticorrupción, dependiente del Ministerio de Justicia, evaluó en el equivalente de un 1.200.000 euros de la época. En el año 2007, cuando la señora Kirchner ocupó la Casa Rosada, este capital se había casi triplicado, hasta alcanzar unos 3.200.000 euros. Pero fue en diciembre de 2008 cuando dio un salto espectacular y en sólo 12 meses alcanzó la cifra (vertiginosa para cualquier bípedo común y corriente) de 8.500.000 euros.
¡Aprendan, capitalistas de pacotilla, mediocres y ramplones, tipo Madoff, que como éste merecerían pasar el resto de sus años en la cárcel por ineptos! Eso es ser unos capitalistas de verdad, audaces, ingeniosos, creativos, que, cuando todos a su alrededor perdían lo que tenían y lo que no tenían, fueron capaces de disparar a las nubes sus ingresos demostrando de este modo que el sistema tiene recursos y vericuetos para sortear las peores calamidades y aún medrar con ellas.
¿Cómo consiguieron este milagro Néstor Kirchner y Cristina Fernández? Lo ha sacado a la luz en Buenos Aires la diputada de oposición, Patricia Bullrich, del Acuerdo Cívico y Social, según leo en una crónica de Alejandro Rebossio (EL PAÍS, 26 de julio) que no tiene desperdicio y que debería ser estudiada como un catecismo por todo capitalista que aspire a emular a esa pareja excepcional.
Los esposos Kirchner, ambos abogados, eran ya, en 2003, cuando don Néstor subió a la Presidencia de su país, bastante prósperos. Tenían 23 inmuebles, que alquilaban, y cuentas bancarias. Sin que ello los distrajera de sus responsabilidades políticas -doña Cristina era senadora y colaboraba estrechamente con el mandatario en sus tareas de gobierno- este patrimonio se fue revaluando mediante la compra, rehabilitación y venta de inmuebles y sagaces inversiones financieras. Además de alquilar algunas de sus propiedades para que sirvieran de hoteles, constituyeron, en sociedad con uno de sus hijos, una consultoría que asesoraba a sus clientes en "economía, finanzas, derecho, ciencias sociales, educación y administración y otras disciplinas". ¿Cómo no hubiera tenido gran éxito una empresa de servicios semejante? ¿Quién, que tenga dos dedos de frente, no hubiera querido ser asesorado en sus negocios e inversiones por ese par de presidentes tan enterados y prósperos?
Pero las operaciones, rayanas en la genialidad, que hicieron de verdad la fortuna de la pareja, tuvieron como escenario la muy bella localidad de Calafate. Un paisaje divino, aire purísimo, y glaciares, el más hermoso de los cuales fue bautizado Perito Moreno, que quitan el habla, hacen pensar en las historias de Jack London y atraen a ese rincón de la Patagonia argentina a millares de turistas cada año. Pues bien, gracias a la generosidad del alcalde del lugar, un caballero llamado Néstor Méndez, los Kirchner compraron en 2005 unos terrenos de 60.000 metros cuadrados, pagando 69 céntimos de euro por metro cuadrado. Al año siguiente lo revendieron ¡a 50 euros el metro cuadrado! Así financiaron el lindo hotel -lo conozco- El Calafate. Ese mismo año se hicieron dueños de otros 129.000 metros cuadrados (a 69 centavos de euro por metro cuadrado) y los revendieron, pocos meses después, a 50 y a 57 euros el metro.
En su crónica, Alejandro Rebossio cita una declaración de Aníbal Fernández, jefe de Gabinete del Presidente argentino, respondiendo a los maliciosos que ven gato encerrado en estas formidables operaciones empresariales: "Nadie que ejerza el poder está impedido de tener un patrimonio propio y que éste tenga vida, lo que es la esencia del capitalismo". Tiene toda la razón del mundo, por supuesto, y estoy seguro que la deficiente mafia rusa -deficiente porque, a diferencia de los Kirchner, parece haber perdido, por culpa de la crisis, la mitad de los incontables billones que tenía- debía impregnarse de esta filosofía y enfrentar al mundo, sin complejos de inferioridad, proclamando que, haciendo lo que hacen, no roban, ni contrabandean, ni piratean, sino mantienen viva y llameando la esencia metafísica del capitalismo.
El mérito de los esposos Kirchner es tanto mayor si se tiene en cuenta que, a ellos, a juzgar por los discursos con que suelen hipnotizar a los electores que los llevaron al poder y que he tenido la ocasión de padecer, el capitalismo no les gusta nada. Más todavía, son sus encarnizados adversarios. Y abominan de él porque lo consideran explotador, egoísta, abusivo y corruptor. Sus verdaderos amigos y afines son gentes como el comandante Hugo Chávez de Venezuela o el comandante Daniel Ortega de Nicaragua, con quienes a menudo se estrechan en efusivos abrazos y profetizan la próxima derrota del imperialismo. Sus corazones son de izquierda (sólo sus bolsillos y los vestidos de doña Cristina son de derecha) y por eso a muchos capitalistas, durante sus dos gobiernos, además de injuriarlos, les han hecho pasar muy malos ratos, nacionalizándolos, abrumándolos con regulaciones y nuevos impuestos, al extremo de que la fuga de capitales en Argentina, según un despacho de la Agencia EFE del día 2 de agosto, alcanzó sólo en el primer semestre de este año los 7.860 millones de euros. Las cifras proceden del Banco Central, una institución según la cual, desde que comenzó la crisis financiera, unos 30.300 millones de euros en ahorros de argentinos escaparon al exterior o fueron escondidos en cajas de seguridad o bajo el colchón.
O sea que, mientras la empresa Kirchner hacía pingües negocios, el capitalismo se desmoronaba en Argentina y ganaba terreno esa peculiar filosofía de los esposos gobernantes según la cual no hay contradicción alguna en ejercitar y aprovecharse de un sistema odioso al mismo tiempo que se obra desde el gobierno por su ruina y extinción.
Quizás ésta sea la explicación del enredo: la benemérita pareja no se ha hecho rica por codicia ni muchísimo menos sino para dar una lección ideológica práctica a su pueblo. Su conducta responde a un propósito laberíntico, semejante a esas deslumbrantes y sutiles construcciones intelectuales de los cuentos de su compatriota Jorge Luis Borges. Un propósito altruista y pedagógico destinado a mostrar, en carne viva, inmolándose en el intento, lo sucio y pestilente que es el sistema capitalista, pues permite a un par de políticos del común volverse millonarios en un plazo brevísimo, pese a las inclemencias y zozobras que vive su país, mientras millones de argentinos se empobrecían, los agricultores se sentían amenazados, las empresas quebraban y los ahorristas veían cómo la inflación volatilizaba las reservas con que esperaban afrontar la vejez. Héroes y mártires del capitalismo, pues. ¡Flor de pareja!
Publicado en El País, de Madrid www.elpais.com